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Miguel Núñez

 
 
© Miguel Núñez Torres

KIND OF WOOD

Más allá del deber

El canon de eficiencia que demanda la decisión de afrontar un trabajo libre e independientemente, supone en la actualidad, la mayor forma de esclavitud. Una sumisión autoimpuesta que se basa en la exigencia y deriva en la frustración. Contra ello, distintos teóricos, desde hace ya un par de siglos, proponen la ineficacia y el aburrimiento como método para encender la chispa de la creatividad, la autocomplacencia y procrastinar como detonante del estímulo creativo y el factor neutral como un modo de mantener la existencia llena de vida, contra la violencia neuronal que ejercemos sobre nosotros mismos cuando nos autoimponemos libertad. 

La paciencia y el factor azaroso es un lujo en los tiempos que corren, y hacer de ello un ejercicio decisivo del que depende una producción pictórica, una proeza de buen hacer y una formar de reafirmar el factor contrario a la rapidez y presión en la que se desarrolla la cotidianidad de la generación de los que ahora rondamos la treintena.

 Para Miguel Núñez, (San Roque, Cádiz, 1991) la importancia de hacer la maqueta como estudio del ejercicio pictórico, sin intención prefijada es parte de su proceso de trabajo. Aunque rara vez muestra interés por el objeto ya creado, establece composiciones fortuitas que derivan de un ejercicio de juego, azar y placer, tras rescatar residuos que, en principio sólo llaman su atención y, que después, a medida que los va componiendo, cobran sentido.

 Elementos como el cono o las estructuras creadas con madera de balsa son recurrentes en sus composiciones y los colores flúor, suplicantes de la producción actual, una manera de reflejar su propia figuración. Plantea una superposición de capas pictóricas que dejan entrever composiciones previas y dotan a su pintura de vibración, y compone, casi melódicamente, argumentos que se entrelazan en distintos lienzos, como un correlato de accidentes que conforman una misma sintonía.

 Técnicamente, juega un papel crucial en su producción el factor fortuito, tanto o más que el objeto tridimensional. La creación de la maqueta que dará lugar posteriormente a una obra pictórica, es, por decirlo de alguna forma, el mayor protagonista. El peso de la investigación en el lapso creativo es la composición tridimensional. La construcción de esta maqueta es, en esencia, el germen de una obra que se gestará luego y eso la convierte en el resultado de la etapa más íntima de su proceso de trabajo, así como el termómetro que le empuja al ejercicio pictórico.

 Esta forma de abordar la pintura no es casual. Es una declaración de intenciones, una posición metafísica frente un mundo material y ramplón. La dedicación al compromiso de construir es una coartada para erigir su propio contexto y, en este sentido, cierra como apetece, la esencia pura de todo creador.

 

Patricia Bueno del Río 

Abril, 2018

de 5