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Miguel Núñez

 
 
© Miguel Núñez Torres

PINTURA Y DECONSTRUCCIÓN

UNA CABEZA EN LLAMAS

Escribir sobre un joven artista, Miguel Núñez (San Roque, 1991), es como hablar de un largo y tortuoso camino. “Caminante, no hay camino,/ se hace camino al andar”, escribió Antonio Machado, le queda mucho camino por andar.

La pintura de Núñez puede compaginar la delicadeza con el tratamiento de la luz, la pincelada, lo real y lo enigmático de la imagen. “En el arte nada debería ser casual, ni siquiera el movimiento”, afirmaba Edgar Degas. En nuestra época, donde Occidente devora al hombre y a sus sueños, Núñez se atreve a escoger objetos cotidianos para combinarlos con composiciones abstractas, reales y casi oníricas.

Entiende la pintura como canal de expresión e investigación. Una pintura que cambia, que pasa de un estado a otro, de una composición a otra. El ritmo, el color, la trama, son elementos fundamentales en sus obras, donde todo importa.

El proyecto del artista pretende ampliar la mirada y el conocimiento sobre la creación artística. Planteando, desde muy diversas propuestas y junto a ellas, temas relacionados con la identidad, el objeto, el mobiliario, el cuerpo, lo cotidiano, mediante imágenes. Por su juventud, por sus propuestas, creo, aún puede tener la cabeza en llamas.

Jesús Reina Palazón, Sevilla, Abril, 2016 

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